DISNEA COMO ÚNICO SÍNOTMA DE UN QUISTE BRANQUIAL

Laia Ramos-Casademont, Marta Zabaleta-López, Pedro Díaz de Cerio-Canduela, Míriam Aranzazu Michelena-Trecu, Sara Omedes-Sancho, Cristina Ibáñez-Muñoz

Resumen


INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS:

La mayoría de los quistes branquiales (>90%) provienen del segundo arco branquial. Éstos se originan a partir de un defecto embrionario que consiste en la falta de fusión del segundo arco branquial con la porción basal de la cuarta hendidura, causando la interiorización de tejido ectodérmico en la zona laterocervical. En ocasiones, el quiste y la fístula creados pueden discurrir desde la zona media del esternocleidomastoideo hasta la región amigdalina. Raramente se manifiestan durante la infancia y suelen ser asintomáticos, es a partir de su infección cuando el paciente consulta por la aparición de una tumoración laterocervical. El tratamiento de esta patología es quirúrgico cuando son sintomáticos, realizando la exéresis del quiste y del trayecto fistuloso, si existe.

MATERIAL Y MÉTODOS:

Paciente de 52 años que acude a Urgencias remitido por su Médico de atención primaria por sospecha de absceso periamigdalino izquierdo. El paciente no refiere odinofagia, disfagia, trismus ni fiebre. El único síntoma que relata es disnea en decúbito supino. A la exploración se objetiva un gran abombamiento del pilar anterior amigdalino izquierdo, que ocupa buena parte de la luz faríngea y un desplazamiento de la úvula hacia la derecha. Se realiza punción aspiración del pilar anterior sin salida de material purulento. A la fibroscopia, se evidencia una medialización de la hipofaringe y laringe izquierdas. Se pide una tomografía computarizada (TC) que muestra la presencia de una masa parafaríngea izquierda de apariencia quística, de 5.1 x 2.5 de diámetro, de densidad líquida rodeada por una pared fina que capta contraste. Está localizada medialmente al músculo esternocleidomastoideo y entre la carótida interna y externa izquierdas, con impronta en la vía aérea. La lesión es compatible con un quiste de la segunda hendidura branquial. Se decide intervención electiva, realizándose una cervicotomía izquierda para la exéresis parcial y marsupialización del quiste. Actualmente, el paciente presenta un síndrome de Horner izquierdo debido a la manipulación carotídea durante la cirugía.

CONCLUSIÓN:

Los quistes de segundo arco branquial son los quistes branquiales más frecuentes.

Ante un paciente con una sospecha de absceso periamigdalino, pero sin clínica típica y sugestiva de infección, debemos realizar un diagnóstico diferencial donde se incluya la sospecha de quiste branquial.

Es muy importante la realización de pruebas de imagen para confirmar el diagnóstico y conocer la anatomía del paciente de cara a plantar una cirugía.


Palabras clave


Branchial cyst; dyspnea



DOI: http://dx.doi.org/10.14201/orl.20541

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